Muchos de nosotros apenas recordamos el cambio que Internet ha introducido en nuestras vidas y cómo los smartphones han revolucionado nuestra forma de comunicarnos, pensar o relacionarnos con las marcas.

Este cambio provocado por la democratización del acceso a la tecnología, obliga a las marcas a ir más allá de las tradicionales ventanas de exposición y la relación con sus consumidores. Y es aquí donde está la madre del cordero, porque por un lado, es necesario tener en cuenta la tecnología que llega a los usuarios y exige pensar en multipantalla, Apps nativas, diseño adaptativo o plataformas sociales; mientras por el otro, es cada vez más necesario integrar mecanismos que faciliten la gestión y relación con esos mismos usuarios, como el Business Intelligence o CRM.

La pregunta del millón es: ¿Cuánto tardan las marcas en adaptarse mínimamente a esta realidad?

Al igual que el nuevo paradigma de la comunicación presiona a las compañías a replantearse su organización, la evolución tecnológica exige también una adaptación que no siempre llega o que cuando lo hace, es demasiado tarde. Prueba de ello es el reciente informe “Tendencias en el desarrollo móvil en las empresas” de donde se extrae que únicamente dos empresas del IBEX35 disponen de una web adaptada a dispositivos móviles. Contradictorio este hecho si tenemos en cuenta los datos de penetración móvil en España, primer país europeo en porcentaje de Smartphones. Con los tiempos que corren, despreciar ese punto de contacto tan relevante parece casi una excentricidad.

Indudablemente el esfuerzo que tienen que hacer las grandes compañías es brutal, pero a la vez es vital para mejorar su eficacia o competitividad, aligerar los procesos de adaptación y comenzar a construir una mentalidad abierta, transversal y flexible en sus organizaciones.

Afortunadamente la gestión inteligente de la tecnología ya permite a las marcas mantener una relación totalmente segmentada con sus diferentes grupos de interés, elevando notablemente su capacidad de generación de vínculos de valor con cada uno de ellos.

Saber querer y no poder.
Anuncios, 21 de octubre de 2013.