Según la Gestalt, “el todo es más que la suma de las partes”. Si aceptamos el mantra de la escuela alemana, estamos abocados a aceptar que la construcción estética contiene una gramática propia, unos elementos básicos que en su conjunción forman un todo con entidad propia, pero disoluble y flexible. En la significación lingüística del término gramática encontramos los términos, normas y reglas para construir de forma eficiente una lengua. En lo visual esta significación se enriquece ya que el lenguaje visual es poliédrico y no solo se debe a la comunicación oral o escrita; por ello la gramática visual tiene una significación más compleja.

Para mí el término proceso es la clave. A diferencia de otros sistemas de comunicación la comunicación visual implica un proceso de percepción que juega un papel fundamental en la comunicación efectiva, la manera en que nos enfrentamos, percibimos y procesamos una construcción estética es la base misma del lenguaje visual, de ahí la importancia de esos procesos mentales que subyace al sistema visual y que se componen en su ADN de esta gramática visual.

El hombre siempre ha tenido la necesidad de proporción y armonía, no solo de contemplarla como meros espectadores sino la necesidad de entenderla, de descubrir las normas que componen esa belleza armónica. Los primeros filósofos griegos ya debatían sobre las formas y proporciones armónicas y deificaron los objetos abstractos que hoy son la base de la concepción “objetual” de la gramática visual: la línea, el punto, la superficie, la dimensión. Pero quizás el acercamiento más intencionado al estudio de la gramática visual como disciplina con entidad propia no se realiza hasta los primeros años del siglo XX dentro de la escuela de la Bahuaus: Vasily Kandisky y Laszlo Moholy entendieron la necesidad de la creación de una gramática propia. En concreto, Kandinsky planteaba que «al igual que las palabras de la lengua, los elementos plásticos han de ser reconocidos y definidos. Y como en la gramática, deberán establecerse las leyes de la construcción. En pintura el tratado de composición responde a la gramática».

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Durante el siglo XX la gramática visual ha sido objeto de un estudio intenso. No hay que olvidar que el siglo XX es el siglo donde el mundo se convierte en imagen de si mismo: la fotografía, la TV, la publicidad, internet… Susan Sontag definió esta sociedad moderna como “una sociedad carente de moral que embrutece la sensibilidad y embota la capacidad de la mayoría de las personas para hacer el bien, pero que pone al alcance de una minoría el consumo de una gama asombrosa de placeres intelectuales y estéticos”. Es por ello que autores como Rudolf Arnheim, Fabris Germani, Justo Villafañe, Gyorgy Kepes, Herbert Read y otros muchos se hayan dedicado al estudio de esta gramática subyacente en toda construcción estética y su implicación en el desarrollo de la sociedad visual.

Como diseñador, sin duda una de las lecturas más interesantes por lo visual de la disección gramática, y que recomiendo a cualquier diseñador para refrescar esos términos y relaciones que a veces damos su significado por sentado, es la obra de Christian Leborg “Gramática visual” de la Editorial Gustavo Gili. En ella el autor propone a través una mezcla de tratado y diccionario visual los elementos básicos que componen una gramática visual como los objetos abstractos ( punto, linea, dimensiones,…), los objetos concretos (forma, tamaño, color,…) las estructuras que contienen la relación entre esos objetos (gradación, distribución,…) y lo que me es más interesante a la hora de entender la construcción de esta gramática visual es conocer las procesos y relaciones con las que interactúan esas estructuras como pueden ser la atracción, la simetría, el equilibrio, el peso, la posición,… Sin duda esta publicación supone una acercamiento necesario para manejar el lenguaje visual desde el punto de vista técnico y formal.

Necesitamos manejar este lenguaje porque esta sintaxis formal es la que nos comunica de manera eficiente con nuestro cliente a través de nuestro trabajo estético. Es, de hecho, la base de la construcción de nuestra relación. Existe una preocupación por entender una comunicación que constituye, posiblemente, una de las características de la sociedad actual y debemos dar respuesta a esta necesidad. Al igual que el lenguaje oral o escrito es un recurso comunicacional con el que contamos de forma natural y ha sufrido una evolución desde su forma primigenia, la misma evolución debe sufrir todo el proceso de construcción de los objetos visuales y para ello el conocimiento de esta sintaxis, de esta gramática visual es primordial y necesario.

En esta sociedad actual todos y cada uno de los actores que la conformamos somos consumidores voraces de mensajes visuales. Es por ello que nosotros como creadores de esos mensajes tenemos la responsabilidad de conocer y aplicar los elementos básicos del lenguaje visual para poder establecer un auténtico diálogo, crítico, eficiente y productivo con nuestros consumidores. Como hemos visto cualquier lenguaje está en constante movimiento y nuestra sintaxis también debe de estarla, adaptándose y creciendo conforme a las necesidades de esa masa consumidora y ávida de nuevos estímulos visuales.

Alberto Rodríguez.
Diseñador Gráfico en Genetsis – Licenciado en Historial del Arte