Existen algunos valores atribuidos a la revolución tecnológica que me parecen peligrosos.

Peligrosos porque son valores que, llevados a su máxima expresión, pueden ser contraproducentes.

Hoy escribo sobre un valor ligado al mundo digital: la velocidad.

Se asume (o se presume) que todo lo relacionado con lo digital debe ser rápido. Se habla de quick wins digitales al plantear una estrategia. Se habla del first mover advantage a la hora de lanzar un producto o servicio digital. Y todo esto está muy bien si sólo tenemos una visión de nuestro negocio de aquí al jueves por la mañana.

Pero si elevamos un poco la mira y nos preocupamos por el futuro de nuestras marcas, nos debe importar mucho más hacer algo bien que hacerlo rápido. Ser bueno y ser rápido no son excluyentes, por supuesto. Pero sí es necesario colocar estas cualidades en el orden apropiado. De ahí que digamos “Lo bueno si breve dos veces bueno”; es decir, el orden de los factores altera el producto.

Por eso, primero, guarda el reloj en el cajón y mima todo lo que puedas la estrategia. Tómate tu tiempo para entender las particularidades del mercado. Hazle una lenta entrevista a la marca y analiza con el máximo detalle todo su ecosistema digital. Dilúyete entre la gente que usa tus servicios o consume tu producto.

Una vez tengas estas bases estratégicas, recupera el reloj, cálzate tus deportivas y corre con la ejecución. Acelérate con la implementación en cada touchpoint. Dale la bienvenida al subidón de adrenalina con la integración tecnológica y aligera con el reporting en tiempo real.

Sólo cuando realicemos con éxito la combinación secuencial de relojes y zapatillas llegaremos a ser los mejores en digital (que no los primeros).

Se despide atentamente y d-e-s-p-a-c-i-t-o,

Digital y cómo lo veo: de relojes y zapatillas“.
Anuncios, 06 de octubre de 2014.