Tanto “no me gustan las mates” y resulta que la eterna asignatura pendiente es la lengua. Un año más, nos ha quedado para septiembre y, ahora que empieza el curso, ¡toca aplicarse!

El idioma español, o castellano, es una lengua romance oficial en 21 países nacida de una unión promiscua entre lenguas prerromanas, latín, germanismos visigóticos, árabe y “en mi pueblo se dice así”. Con sus bases establecidas en la Gramática sobre la lengua castellana de Antonio de Nebrija (1492) y evolucionando con la historia y la sociedad, es hoy una de las lenguas más importantes del mundo.

Entonces, ¿por qué cada vez se habla peor? “Decirme” que no estáis acostumbrados a oír infinitivos sustituyendo a imperativos, leísmos, laísmos, palabros inventados y cualquier cosa que suene principalmente a british y que usamos asasp.

¿Por qué le pasa esto a la segunda lengua del mundo por número de hablantes? Porque nadie se acuerda de los segundos.

Así está la cosa: cada año, el nº de hablantes de español como primera lengua crece y el uso que le damos se empobrece. El inglés nos gana de calle en cuanto a credibilidad en temas “serios” como publicaciones científicas y en los más distendidos como en nuestras interacciones sociales. Quizá el poder del imperio británico perdure, por lo menos en cuanto a capacidad de conquistar con su idioma, aunque seguramente sea más una cuestión de moda: es lo más trendy, para qué negarlo. Y, cuanto más jóvenes, más shorts tenemos en el armario y más breaks hacemos para comernos el sandwich.

Y así pasa, que al igual que llevar al extremo cosas como un pantalón pitillo, llevar esta otra moda hasta sus últimas consecuencias tiene… ¡consecuencias!

Este mismo 2016, la propia RAE, junto a la Academia de la Publicidad, se han unido para defender el uso del español encargando a Grey una campaña donde queda claro que comunicarse es #MejorEnTuLengua. Más sobre la campaña

Esta defensa del castellano es cada vez más global, no sólo nos preocupa a los españoles. Os dejamos una campaña mexicana sobre el canibalismo anglosajón dentro del mundo del marketing.

No todo anglicismo, galicismo, neologismo y más -ismos sean el diablo m-ismo ☺. Son parte de un lenguaje vivo que se adapta a los tiempos, de que el monstruo it’s alive! Pero si los usamos sin tino, se convierten en ruido, en una comunicación no deseada. Vamos, enspam.

Una lengua como el español, rica, añeja y embriagadora como el mejor vino, debería salir a liderar la Guía Peñín de nuestras comunicaciones y dejar atrás su complejo de inferioridad. Es hora de mimarla un poco, de convertirnos todos en Guardianes de las Palabras para evitar que desaparezcan y asumir la responsabilidad que tenemos como difusores masivos de contenidos. A empresas como la nuestra, una agencia digital donde tenemos CEO, Accounts Managers, Copys, Art Directors  o chicos de Back (para conseguir un cargo más cool, como “Middleweigh Visual Unicorn” o “Heavyweight IxD Champion”,  ¡pulsad, es vintage!), donde hacemos benchmarking antes de idear concepts presentados en slides de ppt, nos cuesta bastante volver a castellanizarnos. Sin embargo, este año deberíamos proponernos seguir ese camino, ya que el secreto para llegar mejor a cualquier público es hablarles en su idioma.

Este septiembre comenzamos el curso esperando que el castellano sea “el más aplicado”, también en nuestra publicidad. Quién sabe, igual le cogemos el gusto y acabamos llamándonos Geñetsis.

Próximamente → Castellano sí, pero… ¡manda uebos!

Ana Núñez y Manuel López

Equipo de Redacción – Genetsis