“El riesgo no es una actitud. Es el contexto”. Así de claro dispara Alberto Barreiro durante la hora escasa de charla en las Creative Mornings bajo el tema global “RISK”. Viene a decirnos que es lo que hay. Arriesgar o morir. Por supuesto, Barreiro, Chief Experience Officer del grupo PRISA, realiza una explicación mucho más hilada.

Creative Mornings

Cuando llegas a una charla Creative Mornings solo conoces el tema, un bonito diseño de cabecera y el nombre del ponente. Al registrarte en la entrada, te hacen una pregunta sugerente. “¿Qué es lo más arriesgado que has hecho nunca?”

Y es que los seres humanos tendemos a no arriesgar. Miles de años de evolución nos obligaron a crear estructuras mentales que nos permiten adelantarnos a un peligro. Y eso es bueno, por supuesto. Lo malo es que por la misma razón buscamos constantemente establecernos en zonas de seguridad, y ahí está el peligro. Porque la seguridad, y esto es algo que nos han enseñado siglos de historia, no existe.

El riesgo podía descartarse en la era pre-digital. Cualquier individuo u organización tendía a situarse en una zona de confort. Y con eso bastaba. Pero en el complejísimo mundo digital, que Barreiro compara con un ser vivo, el fallo es no asumir riesgos. Vivimos en un contexto de riesgo, una suerte de maldición moderna que, antes de ignorar, negar o rechazar, debemos aceptar y abrazar.

Las situaciones de status quo ya no tienen cabida en la era digital. Lo que sucede un día cualquiera queda sobrescrito por los acontecimientos de la semana siguiente. Es la aplicación de la Ley de Moore al contexto digital. Una avalancha de novedades que entierra cualquier intento por acomodarse, explica el CXO de Prisa.

Lo cierto es que no tenemos ni idea de lo que está por venir, explica Barreiro citando a Rami Alanko, CEO de Beemray. La Humanidad ha sufrido ya una primera ola disruptora. Pero los que han sobrevivido a este primer impacto digital no tienen por qué estar preparados para un segundo impacto. Y este va a llegar.

“Don’t try to reach the future, build it everyday”.

Ante esta falsa sensación de seguridad la solución tiene un nombre: “survival through continuous innovation”. Lo que Alberto Barreiro llama “Risk Facing Management” es una gestión del riesgo en el que éste se distribuye con iteraciones muy rápidas. Además, estableciendo una cultura de riesgo, con compromiso, apostando por la creatividad, creando barreras en las que la gestión del día a día no contaminen otras áreas de trabajo que persiguen la innovación.

Y sobre todo, no quedarse parado. Mover los brazos. Nadar. Siempre con una misión antes que una visión. Las visiones a largo plazo, al fin y al cabo, resuelven problemas proyectados, situaciones que muy probablemente ya no existirán.

¿Y el futuro? ¿Cuál es el futuro de las consultoras, de toda la gente que está en esta charla escuchando hablar de riesgo? “Reivindicar significados, crear historias que nos unan al mundo que pisamos”. Una vez más, hemos acabado hablando de la necesidad del ser humano de contarse a sí mismo un cuento. De narrar la realidad. De storytelling, a fin de cuentas.

 

Arriesgar o morir

David García

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